Primera intervención en un Centro Penitenciario: cuidar también es acompañar donde más se necesita
Hay lugares en los que hablar de cuidados adquiere un significado diferente. Lugares donde cada palabra, cada gesto y cada oportunidad para escuchar tienen un peso especial.
Hace unos días, desde la Asociación Bientratar tuvimos la oportunidad y la enorme responsabilidad de realizar una intervención en el Centro Penitenciario Tenerife II, de la mano de Plena inclusión, en una jornada que difícilmente olvidaremos.

La actividad formaba parte de un encuentro de cierre dirigido a un grupo de personas privadas de libertad con discapacidad intelectual y problemáticas relacionadas con las adicciones.
Pero aquel día no estaban solas.
Al encuentro fueron invitadas también personas importantes en sus vidas: familiares, compañeros de celda o de módulo, profesionales, fiscales y otras personas de referencia que han formado parte de sus procesos.
Y eso convirtió la jornada en algo especialmente poderoso.
Porque durante unas horas, en un espacio en el que inevitablemente están presentes las normas, los límites y las circunstancias que han llevado a cada persona hasta allí, pudimos poner en el centro algo mucho más esencial: cómo nos cuidamos, cómo cuidamos a quienes tenemos cerca y cómo nuestras acciones pueden sumar o restar bienestar a la vida de otras personas.
La intervención de Bientratar nos permitió generar un espacio para hablar, escuchar, compartir y reconocernos.
Fue una experiencia profundamente emotiva. De esas que nos recuerdan que detrás de cualquier circunstancia vital continúa habiendo una persona que necesita sentirse escuchada, respetada, valorada y acompañada.
También fue una intervención que asumimos con un enorme sentido de la responsabilidad. Entrar en un centro penitenciario y trabajar con personas que atraviesan realidades especialmente complejas exige hacerlo desde el respeto, sin juicios y siendo muy conscientes del lugar que ocupamos.
Y quizá por eso esta experiencia representa tan bien algo que llevamos tiempo defendiendo desde nuestra asociación:
el Bientratar tiene que poder llegar a todas partes.
A los centros educativos, a las familias, a los centros de salud, a las empresas, a los barrios… pero también a aquellos lugares y a aquellas personas que con demasiada frecuencia permanecen fuera de nuestra mirada cotidiana.
Porque cuidar no significa ignorar las dificultades, los errores o las responsabilidades.
Significa reconocer que, incluso en las circunstancias más complejas, podemos construir relaciones más saludables, aprender otras formas de relacionarnos y generar espacios en los que las personas puedan sentirse parte de algo.
Nos llevamos de Tenerife II muchas emociones, muchas reflexiones y, sobre todo, un profundo agradecimiento.
Gracias a Plena inclusión por confiar en la Asociación Bientratar para formar parte de un momento tan importante y por el trabajo que desarrolla acompañando a personas con discapacidad intelectual también dentro del ámbito penitenciario.
Gracias a quienes participaron y se permitieron compartir, escuchar y emocionarse.
Y gracias a las familias, compañeros y compañeras, profesionales y personas de referencia que estuvieron presentes. Porque acompañar también es una forma extraordinariamente poderosa de cuidar.
Salimos de Tenerife II con la sensación de haber vivido una de esas experiencias que explican por qué nació Bientratar.
Porque a veces el lugar en el que más difícil parece hablar de cuidados es, precisamente, uno de los lugares donde más necesario resulta hacerlo.
Me cuido. Te cuido. Cuidamos.

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